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La “Samaritana” en las Tradiciones Bizantina e Hispano-Mozárabe

Siguiendo el método de “Liturgia comparada” que ofrece el gran Baumstark, traigo a nuestro Blog el Icono de la Tradición Bizantina que representa el encuentro de Cristo con la mujer samaritana en el pozo de Jacob; también nos podemos aproximar a esta perícopa evangélica a través de la eucología de nuestra Liturgia Hispano-Mozárabe, en concreto la del 2º Domingo de Cuaresma, que en sus oraciones nos va presentando los personajes y demás detalles, dándonos su sentido último.

I.- La Tradición Bizantina: el Icono de la Samaritana.

En este icono encontramos presentes todos los elementos y personajes descritos en Jn 4, 1-42: Jesús, la Samaritana, el pozo de Sicar, el brocal, los discípulos incrédulos y el pueblo de Samaría.

A.- Personajes:

1.-Jesús: aparece en primer plano, sentado junto al pozo de Jacob a la hora sexta. No es la figura de uno que esté cansado tras viaje, sino el de una dignidad que presenta en su pose su realeza, parece estar sentado en un trono, esperando recibir a alguien, tal como se puede ver también en su rostro. Con la mano derecha bendice a la Samaritana y con la izquierda está tocando el agua del pozo, afirmando así la continuidad que hay entre Él, Fuente de agua viva, y la profunda sed de Dios que hay en el corazón de aquella mujer, que representa a toda criatura. Jesucristo, es más que “nuestro padre Jacob,” es la Palabra del Padre, que viene a calmar el ansia de sed de “los que están cansados y agobiados”.

2.- Samaritana: está en pie ante Jesús, la sierva ante el Señor; está en pie porque Jesucristo le ha restituido la dignidad que había perdido por el pecado. Su vestido, ricamente tejido, revela que el pecado no ha roto su “imagen y semejanza” a Dios. La mano derecha, abierta y extendida hacia el Señor, es signo de la acogida del “agua viva”, es la mano del pecador que pide socorro al único que le puede saciar de su insaciable sed, y así confirma su deseo de ser amada con un amor diverso del que había sido amada hasta entonces: “porque tuviste cinco y el de ahora no es tu marido”; esto es interpretado también como una incapacidad de comprender el mensaje de la Ley si no es interpretado a la luz de Cristo (“Yo soy”), plenitud de la revelación: los samaritanos sólo aceptaban el llamado “Pentateuco samaritano”: Gn, Ex, Lv, Nm y Dt. Además, esta mujer porta en sí tres irregularidades según la Ley: mujer, samaritana y adúltera; mas Jesús quiere curarla, quiere deshacer las ataduras de sus pecados y quiere curar la herida de su insaciable sed de amor.

3.- Discípulos: estos se habían marchado a por alimento, por esta razón aparecen en la lejanía; su rostro refleja la perplejidad del escandaloso comportamiento del Maestro: habla con una mujer. Los discípulos están lejos pero la distancia no es sólo física sino espiritual: no entiende la misericordia de Jesús con los pecadores, que está más allá de las leyes sociales o religiosas. El estar casi ocultos tras la montaña no les deja ver el rostro misericordioso de Cristo que “no quiere la muerte del pecador sino que se convierte de su conducta y que viva”.

4.- Samaritanos: al lado contrario de los discípulos aparecen estos, dentro de los muros de la ciudad, envueltos en la oscuridad ya que aún no han recibido el anuncio luminoso de la Samaritana, que será la “evangelizadora” de los samaritanos, haciendo así que la transformación que Cristo ha obrado en ella alcance también a este pueblo.

B.- Detalles:

1.- Montaña: es una: Dios es uno; ésta tiene dos puntas: naturaleza humana y divina en Cristo; también es el lugar de las “Teofanías”: lugar de revelación del Misterio de Dios, cuya plenitud ha llegado en Cristo, verdadero Mesías que enseña el verdadero culto: “en espíritu y en verdad”. No se dará culto ni aquí, en el monte Garizim, ni en Jerusalén ni en ningún lugar físico sino a la persona de Cristo, verdadero Templo: “destruid este Templo y en tres días lo reconstruiré”.

2.- Gruta: encontramos una pequeña gruta oscura dentro de la montaña que representa el misterio aún no revelado por Cristo a los apóstoles que, aunque están cerca del Maestro, no llegan a comprenderlo.

3.- Pozo: en forma de cruz griega; con carácter bautismal. Nos recuerda también una escena del AT: encuentro entre Rebeca e Isaac (Gn 24, 10-67) en el pozo que Jacob dio a su hijo José. El encuentro entre Jesús y la Samaritana tiene lugar en el mismo, luego adquiere un matiz esponsal; la esposa infiel es redimida de su condición pecadora por las aguas que brotan del costado de Cristo, agua viva. Hemos de añadir que en casi todas las culturas de la antigüedad el pozo tiene un carácter histérico ya que contiene en sí la síntesis de los tres órdenes cósmicos: cielo, tierra e infierno, y de los tres elementos: agua, tierra y aire; al ponerse Jesús junto al pozo nos está revelando su plan de salvación: “hacer nuevas todas las cosas”.

4.- Árbol: es la imagen de la nueva creación que ha brotado de nuevo gracias al agua del Bautismo, es el “árbol de la vida”. El árbol nos revela que Dios es Uno y Trino: tres ramas en el árbol, y también la naturaleza humana y divina en Cristo: dos ramas en una misma.

5.- Vasija: que en el relato evangélico será olvidada junto al pozo, pero vacía, ya que la Samaritana ha sido saciada con la “verdadera agua”. También vemos en el icono que a la vasija hay atada una cuerda que ésta sostiene con su mano, significando así las ataduras a las que se veía sometida antes de que Cristo la liberará; ya que antes se veía obligada a venir cada día al pozo, señal de sometimiento al pecado, pero ahora, libre ya de las ataduras, se convertirá en anunciadora del “agua que calma la sed”.

II.- Tradición Hispano-Mozárabe: Eucología del Domingo de la “Mujer Samaritana”.

El segundo Domingo de la Cuaresma Hispano-Mozárabe se conoce como “in Secundo Domingo Quadragesimae Missa de Muliere Samaritana”.

A.- Liturgia de la Palabra: se lee la perícopa evangélica que narra el encuentro de Jesús con esta mujer en el pozo de Sicar (Jn 4, 3-42); al ser Cuaresma la Liturgia de la Palabra es más abundante: 1.- Lectura Sapiencial: Prov 14, 33-15, 8: los sabios, como los profetas, alzaron con valentía su voz para denunciar las injusticias cometidas por los poderosos; 2.- Lectura Histórica: Gn 41, 1-45a: los sueños del Faraón, la interpretación de José y su nombramiento como administrador de los bienes de Egipto. 3.- Apostolus: corresponde a la Carta del Apóstol Santiago (2, 14-23): la fe sin obras está muerta: "Muéstrame tu fe sin obras, y yo por mis obras te mostraré la fe".

B.- Eucología: encontramos que en varias oraciones se nos presenta la figura de la Samaritana como ejemplo a seguir: “en aquella mujer samaritana, en la que de tiempo atrás está figurada la gentilidad, tenemos que reconocernos a nosotros mismos, llamados de entre las gentes, y ofrecer con ella a Dios la ofrenda de nuestro corazón contrito… Compondrá él mismo nuestras súplicas en oración como inspiró para que creyera la samaritana” (Oratio Adominitionis); “Cristo, Hijo de Dios vivo, cuyo poder mereció vislumbrar aquella mujer samaritana, cuya fe recibió con sincero corazón, cuyo nombre exaltó al volver a su ciudad” (Oratio post Nomina); “En aquella mujer, precisamente, exige la fe que va buscando y que ha encontrado por eso dice a sus discípulos: «Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis». Él que ya había puesto en ella el don de la fe, le pedía el sorbo de agua; el que la abrasaba con la llama de su amor le pedía sediento el refrigerio del agua” (Illatio); “…pusiste en el corazón de la Samaritana tu espíritu de santificación, para que así creyera en ti y sintiera tu inspiración, para poder así manifestar fielmente la grandeza de tu Majestad” (Oratio Post Pridie); “Cristo… que se mostró sediento en la fe de aquella mujer Samaritana, encienda en vosotros la fe de su amor… El mismo Redentor que obró en ella la llamada al Reino, opere en vosotros todo lo que quiera llevar al premio eterno” (Benedictio).

También encontramos citados más elementos que forman parte de este relato evangélico: 1.- la hora en la que tiene lugar el encuentro entre Jesús y la mujer en el pozo de Jacob: la hora sexta: “… que para salvar al género humano viniste en la sexta edad del mundo a lo más profundo de nuestra lejanía” (Alia); 2.- el pozo: “conserva y santifica en la unidad de la santa fe a tu Iglesia, a la que sacaste en otro tiempo de la tenebrosa profundidad del pozo, para hacerla tuya por la gracia”… “que te encontremos siempre a ti, Cristo, siempre dispuesto a ayudarnos junto al brocal del pozo cada vez que por nuestras malas inclinaciones incurrimos en el pecado” (Alia); 3.- el agua: “concédenos a los sedientos beber el agua de la fuente eterna que jamás volvamos a tener sed” (Alia); “Fuente de vida perenne… danos siempre el auga viva, da a los sedientos la vida eterna” (Oratio ad Orationem Dominicam) 4.- la permanencia en Samaría: “Salvador del mundo, Verbo eterno del Padre, que, aceptando la fe de aquella mujer, te quedaste dos días con los samaritanos porque así te lo pidieron, para que en la figura de aquellos dos días quedara místicamente recomendado, el número de los dos preceptos, es decir, el amor de Dios y el del prójimo…” (Oratio ad Pacem); y 5.- el cántaro de la Samaritana: “abandonó el cántaro de sus pecados y, yendo a la ciudad, no calló nada de lo que había experimentado de su poder maravilloso” (Oratio Post Sanctus).


Salvador Aguilera López